El inescrupuloso negocio de la Salud Previsional

Oguer Reyes Guido*

 

El régimen de Instituciones de Salud Previsional es un sistema privado de seguros de salud creado en Chile en 1981. Este sistema crea la figura de la empresa privada de Salud Previsional  que viene a jugar un papel de proveedor de servicios de salud a los trabajadores cubiertos bajo el régimen único de seguridad social, una obligación que es, fundamentalmente, del organismo de seguridad social del Estado para con los trabajadores cotizantes.

 

Este sistema llegó a Nicaragua en 1995 con la reforma  operada dentro del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, Inss, dirigida por el Dr. Marvin Lund. Al amparo de esta reforma surgieron en pocos años una gran cantidad de empresas de Salud Previsional que incursionaron con mucho éxito, la mayoría de ellas, en esta nueva industria de los servicios de salud privados; lo que representó un jugoso negocio para los propietarios de dichas empresas.

 

Uno de los principales aspectos positivos que se señala a este sistema es la solidez de las empresas privadas que en él participan ya que es extremadamente difícil que éstas quiebren una vez establecidas dentro de esta lucrativa industria.

 

¿Cuál es, entonces, el secreto de estas empresas para tal éxito? Muchos son los factores que explican este fenómeno. Primero, estas empresas tienen un enorme mercado cautivo que para finales del año 2008 era de cuatrocientos noventa y cinco mil quinientos ochenta y cinco asegurados activos, según el informe estadístico que para ese año publicó el Inss. Este mercado crece a una tasa promedio anual aproximada del 4%. La concentración de empresas de Salud Previsional (EMP) ha ido sacando poco a poco del juego a los pequeños competidores que no pudieron capitalizarse durante los primeros y más lucrativos años de funcionamiento del sistema. Esta situación ha propiciado la conformación de muy sólidos oligopolios de EMP que tienen acaparados importantes segmentos de este enorme mercado. 

 

El Estado ha facilitado esta situación debido a los grandes intereses económicos y financieros que se mueven detrás de esta lucrativa industria que ni siquiera el “revolucionario” gobierno del FSLN se ha atrevido a atacar.

 

Segundo, y por si fuera poco, además de proteger oligopolios, el Estado mantiene sustanciales beneficios fiscales a estas EMP. Al amparo de la Ley de Equidad Fiscal, en el título IX sobre las inversiones hospitalarias se exonera del pago de impuestos y aranceles de importación a todas aquellas inversiones por encima de los cinco millones de córdobas (doscientos cincuenta mil dólares) en Managua y dos o tres millones de córdobas en los departamentos.  Estamos hablando de empresas que facturan millones de córdobas mensuales al Inss en concepto de servicios médicos y que a decir de los que se mueven en esta industria es verdaderamente lucrativa. Esta política de fomento empresarial no se ve en otros sectores productivos que más la necesitan. Es vergonzante este modelo de negocios en donde el Estado pone los clientes cautivos, asegura la estabilidad de los ingresos de las empresas, garantiza un mercado en perpetuo crecimiento y además exonera de impuestos y aranceles las inversiones de capital que tienen que hacer estas empresas.

 

Todo ese flujo de dinero y esa economía gris que se mueve tras este sistema de empresas privadas parasitarias del Estado le quita recursos y capacidad de cobertura al Inss. Con todo ese dinero que va a parar a las chequeras de estos “empresarios” de la Salud Previsional podría servir a mejores propósitos como la construcción de una red nacional de hospitales del Seguro Social. Los recursos que dilapida el Inss en estas EMP bien pueden constituirse en fondos de contrapartida para préstamos que pudiese otorgar el Banco Mundial, el BID y gobiernos extranjeros. A largo plazo esta medida sería más eficaz que estar manteniendo a una camarilla de empresarios que viven del erario público.

 

Tercero, y para ser congruentes con la teoría de la amoralidad en los negocios que tan cínica como brillantemente formulara el premio Nobel de economía Milton Friedman, en 1970, que dice que la única responsabilidad social de las empresas es aumentar sus utilidades; estas empresas, desde el punto de vista de la gestión, tienen una enorme capacidad de maximización de los recursos para incrementar exponencial y permanentemente sus utilidades.

 

Las EMP manejan una estricta nomenclatura de costos estándares mediante los cuales se mantienen bajo control los costos de operación agregados. El férreo control presupuestal que lleva la mayoría de las EMP establece costos estándares normalizados por cada una de las distintas patologías, en una combinación de recursos (medicamentos y horas de atención médica) que vigila más el hecho de que no se supere el techo de costos estándares por patología a que el paciente reciba realmente lo que necesita para poder reestablecer su salud. Son muchos los casos en los que las prescripciones médicas indiscriminadas no van más allá de los mismos analgésicos que tan populares son ya entre la población para curar todos los males. Igual es que usted llegue con un dolor de cabeza, fiebre, o con un tumor; la receta es la misma y los análisis clínicos no se prescriben en la medida de lo necesario, antes bien, en la medida de lo presupuestado.

 

Este sistema de Salud Previsional de Nicaragua está realmente enfermo. ¿Qué hicieron con el Juramento Hipocrático? ¿Qué pasó con el Estado responsable de tutelar el bien público más preciado como lo es el de la Salud? Que contesten los que tienen los bolsillos repletos de dinero manchado con la sangre de los trabajadores afiliados al Inss. 

 

*El autor es Especialista en Economía Gubernamental y Administración Financiera Pública.